Ultimátum
Sabe distinto, piensa mientras deja el vaso sobre la mesa. Le pica todo. Se rasca. Le pica más. Se para, y va hacia el espejo. ¿Este soy yo?, se pregunta mientras se contempla con horror. Tiene la cara ampollada. Desesperado por la comezón, se golpea la cabeza contra la pared. Siente náuseas, vomita. Se marea, y ya no puede ponerse de pie. El cuerpo se le va poniendo rígido. Abre los ojos. De pie en la puerta está la patrona. Ayudame, gorda, le dice. Qué gorda ni que ocho cuartos. ¿Estaba rica el agua? Todas las palizas se van con vos al infierno, malnacido.
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