Perseguida.
Más vale que se me borre la memoria, prefiero ser una cáscara antes que ver a Klaus Kinski en la piel de Nosferatu durante toda mi vida.
Me persiguen su siniestra mirada y el féretro de su cama.
Como quisiera jamás haber ido a aquella matiné del Arizona, pero a Mabelita le encantaban los vampiros y se salió con la suya, arrastrándonos tras ella. Por su culpa, esa noche no pude pegar un ojo. Veía ratas y tumbas en cada lugar de mi dormitorio y mi madre tuvo que velar mi sueño.
Ojalá estuviera en la matrix, y me borraran la memoria de un plumazo, pero no puedo meterme en una película.
Ya no me quedan excusas, es hora de ir al psicólogo.
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