Ni un pelo.

 La gente no entiende cómo llegó tan lejos.

A Josefina no se le mueve ni un pelo mientras todos aguardan el veredicto.

Eran la pareja perfecta, eso decía todo el mundo. Juan José, tan apuesto y emprendedor; ella, tan mona.

Todas querían ser Josefina y todos querían ser Juan José.

Por eso todos están atónitos, aún no lo pueden creer mientras a Josefina, todo parece resbalarle: las gotas de lluvia que mojan su pelo, las miradas inquisitorias y la cara enajenada de Juan José, que desde el sillón del patio, mira un punto fijo en la nada mientras acaricia el revolver de plata.

A Josefina no se le mueve ni un pelo mientras arrastran su cuerpo porque la sangre que ya se secó lo impide.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ahora o nunca.

La venia.

Inocencia interrumpida.