Las cosas del querer.
Las cosas se hablan de frente, piensa Luz mientras escribe. Cuando se lo contó a Mónica, su madre, le gritó: —¡Mocosa atrevida! ¡Eso te pasa por usar mi lápiz de labios! —. Luz estampa una elegante rúbrica en el papel. Se irá, Mónica sólo ve por los ojos de Roberto, mientras piensa en las cosas que se hablan puertas adentro desde que tiene memoria: “¿Te gustan los caramelos?, mirá lo que te trajo el tío Roberto, pero no le digas a mamá, después el dentista te dice que tenés caries”.
Mónica mira a su hija. Su piel de porcelana. Su vestido blanco. Su cuerpo hecho una estatua. La caja que la encierra. La carta que dejó. Luz se fue.
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