La esperanza es lo último que se pierde.

 Será cuestión de peso, pensó orondo, y se miró en el espejo del vestidor. Se debatía acerca del color de la corbata que combinara con el elegante traje hecho a medida. Le metería todo el peso de su investidura y no se negaría. Se cepilló los dientes. Se puso spray para el blanqueado. Sonrió como si lo estuvieran filmando para un reclame de Kolynos. El spray le había costado un ojo de la cara, pero antes muerto que sencillo. Gris plata. Elegiría la corbata gris plata. No se negaría la curvilínea y apetitosa Katty, le vendaría los ojos con la corbata y la esposaría a la cama de barrotes, pensó el gordo García, algún día se le tenía que dar.

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