La Celestina.
Uno a uno, va observando los rostros de los tipos que su madre ha separado como “buenos partidos” con desagrado. —Maite, a vos nada te viene bien —la rezonga. —Es que yo quiero enamorarme —,responde. —¡¿Enamorarte?!—grita la madre histérica mientras se pinta las uñas de rojo —no tengo un mango partido por la mitad y la señorita rechaza que su familia salga de la miseria. ¡Vas a aceptar a Patricio Urrutia, el tipo más poderoso del país y sanseacabó!
El día de la cita, Maite va resignada, pero el espanto le gana cuando Patricio le dice: —¿Vos sos la nueva? Ponete el portaligas, y me atendés uno a uno a los señores, ¿entendiste, pendeja?
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