Intolerable.
“Una luz se apaga hoy”, escucha Mariluz, con el rictus indefinido, queriendo que ya se calle esa voz, a su juicio demasiado fuerte.
Ya tiene suficiente como para soportar tamaño tormento, no hay derecho a tanta tortura.
El discurso es de nunca acabar, el hombre habla sin pausa y su voz retumba en toda la sala, con esa energía que se le hace intolerable.
Está a punto de estallar, todos permanecen erguidos en sus butacas con el cogote estirado, como queriendo tocar el cielo con la cabeza…
“Una luz se apaga hoy pero otra se enciende mañana si comprás bombitas Ilumin!!!!”
¡Que empiece la película de una vez!, grita histérica Mariluz, escupiendo pochoclo en la cabeza de esa manga de malnacidos.
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