Ilusa.
Ahora que no hay nada, puedo decir que todo fue en vano.
Dominé mis pasiones. No cedí a las tentaciones. Antepuse mi sufrimiento al bienestar de los demás.
—Prometo serte fiel y respetarte, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe. —dije mirándote a los ojos el día de nuestro casamiento.
“¿Dónde están el jardín de ensueño habitado por los buenos, el cielo, y la vida eterna? “, pienso inmóvil mientras se me evapora la carne, se reduce mi esqueleto y muerdo el polvo que echaste en mis narices.
Comentarios
Publicar un comentario