El rescate.

 —53 mil dólares, sino, ya sabe. —¿Quién es usted? — Alguien que quiere lo mismo que usted — dijo el uno y cortó. El otro, se sentó en el estudio. Abrió el cuaderno y anotó: “1. Asaltar un Abitab, pasamontaña, revolver. 2. Hackear la base de datos del banco. 3. Abrir una iglesia Pare de Sufrir…. 53. Nada”. En ese momento, un rayo partió el árbol del fondo. “Es una señal”, pensó. “¿Estás seguro de casarte? Podría ser tu hija.” Jamás le había dado motivos. Y ayer, la secuestraron. ¿La secuestraron? “¡Qué hija de puta!”. 53. Nada. Qué rescate ni que ocho cuartos. Se la sacaría de encima salvando su honor. “Seré cornudo pero no estúpido”.

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