El cuchillo de mamá.
No es lo mismo, qué se cree esa manga de malnacidos, claro que es lo mismo, o acaso creen que por tener eso de dos metros, son más. Ni que fuera el encaje negro de mamá, que en paz descanse, amén.
Después de todo el bullying que me hicieron, más vale chiquito y juguetón que grande y manganzón, desgraciados.
Al fin y al cabo soy yo el condenado, y sólo me valí del cuchillo de mamá, que en paz descanse, amén.
—Maní García, a los eunucos de tus amigos les implantaron el coso y ahora son estreshas porno, vos tenés ‘pa 25 años, gil—se ríe el Manguera, mi compañero de celda.
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