Conociéndote.
La primera cita yo desbordaba felicidad.
Sin embargo, el abdomen no podía dejar de contraérseme. Estaba nerviosa, muerta de miedo.
Nunca pensé que me iba a sentir tan aterrorizada, quizá debí oír los consejos que me dieron, pero ya era demasiado tarde. No había marcha atrás. Estaba desesperada y no había nada que pudiera hacer.
De pronto, sentí calor en el pecho.
Esa piel tersa que me rozaba: —La segunda vez no te va a doler tanto. —me dijo una voz.
La primera cita, ese nuevo ser, ese primer contacto: mi hija.
Comentarios
Publicar un comentario