Bailar con la más fea.

 53 % de aprobación, tenía al 6/2 según “Equipos Consultores”. Agrandado como zapatilla de pobre, tiró la casa por la ventana, con rey incluido. El circo empezó al mediodía del 1/3, en medio de dantescos oropeles: la caprichosa soprano que no se lució, los diseños por encargo para Julita, Loli y Bea, la cachila de Herrera, desempolvada del Museo del ACU, que los llevó a él y a Bea hasta la Plaza Independencia para concluir allí la ceremonia más bizarra de todos los tiempos. La calma antes de la tormenta, dicen unos. Castigo divino, dicen los otros. Lo único cierto en esta historia es que a él le tocó bailar con la más fea.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ahora o nunca.

La venia.

Inocencia interrumpida.