Sed Asesina.

La lluvia había dejado de caer. Sed asesina, gritan pastizales y sembrados, hurta a la fauna la hierba y al hombre el puchero, la lluvia imperturbable sigue de viaje, vienen gargantas de dragones y  fulminadas por un rayo caen las manadas en los campos devenidos en carnicería; la tierra está muerta. Camino por alfombras de cadáveres impregnándome en el vacío de supervivencia con mi sombrero de hongo que comienza a evaporarse, eco de la detonación de Satanás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ahora o nunca.

La venia.

Inocencia interrumpida.